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Terra
La Coctelera

Historia familiar

Capítulo II: lalihiari, la primogénita

Los días pasaban felices para la pareja recién casada en los bellos bosques de EAU. Tan felices que pronto el amor y la pasión (y la no protección, que le vamos a hacer, es lo que hay) dieron su fruto y el vientre de Nosta comenzó a crecer en tamaño. Al principio lo achacaron a un simple aumento de quilos, pues la elfa estaba comiendo en abundancia últimamente... pero con el tiempo, ella misma se dio cuenta de que la realidad era otra bien distinta.

Una noche que su esposo acababa de llegar de cazar orcos en el sur, se sentó junto a el, le cogió la mano y le dijo:

- Querido, me temo que tendrás que hacer doble turno a partir de ahora, o los ahorros de la Elfomastercard no serán suficientes.

-¿Porqué dices eso?- le preguntó el alarmado. Desconcertado, observó que la elfa le sonreía frotándose el vientre.

-¿Es necesario que te lo explique?-preguntó ella creyendo que no eran necesarias más explicaciones. Pero él parecía seguir en las babias y su cara era un poema.

- ¿Tanta hambre tienes que no te llega la comida que compramos?-le espetó para sorpresa de ella. La elfa resopló.

- Si tengo tanta hambre es que tengo que comer por dos.- contestó, pero Finrod seguía en las mismas.

-¿Por dos? Eh, que yo como eh?-Nosta se dio por vencida finalmente.

-¡Que estoy embarazada tonto!-le dijo de sopetón. Luego lo miró cariñosamente y le sonrió.-Vas a ser papá. Él se quedó atónito, y tardó un buen rato en reaccionar. -¿No vas a decirme nada?- la voz de la elfa lo sacó de su estado de inconsciencia y por fin logró decir algo.

-Yo...be...bé...pa....pá...y tu... ma...-balbuceó. La elfa soltó una carcajada.

-Jaja, sí, y yo mamá si. A ver, dime, voy a tener que comprar pañales para uno o para dos? jajaja.

El elfo por fin rió ante el comentario y abrazó fuerte a la elfa, mientras una lagrimilla resbalaba por su mejilla.

Un tiempo después, nació una preciosa niña de tez pálida y cabellos oscuros a la que llamaron Lalihiari. Su rostro era hermoso y sereno pero en su interior latía la fuerza de un volcán.

Su padre la cogió en brazos con los ojos humedecidos y le sonrió:

- Tu eres mi pequeña, ni se te ocurra casarte nunca eh? Jejeje

Mi historia familiar...

Cada semana (más o menos) pondre un capítulo de la historia de mi familia de Internet, escrita por mi mami Nosta, a la que quiero muchísimo por cierto, y eso... Que la disfruteis!!

Capítulo 1: la boda.

Había una vez, en un lugar muy lejano, donde los dragones custodiaban a las princesas encerradas en las altas torres y se subían a los árboles para tirarse a la piscina, un reino llamado EAU. En él habitaban seres de todas las razas, que convivían en mejor o peor armonía.

A este reino llegó la elfa Nostaen un día gris y nubloso, tímido como ella misma. En su naturaleza de elfa, Nosta escondía la oscuridad de una vampira, pero misteriosa, ocultaba su total naturaleza a los demás habitantes del lugar. Sigilosamente, se pasaba los dias perdida entre los bosques del lugar, caminando a la orilla de sus rios y maravillandose bajo sus estrellas.

Allí conoció a Arlinwen, una bella elfa que habitaba en la aldea. Entre ambas pronto surgió una gran amistad que las llevó juntas a recorrer las verdes colinas mientras mantenían largas conversaciones.

Poco a poco, la elfa fue familiarizándose con el lugar y, tras la llegada de sus padres Im_Cale y Narmone, dejó de echar de menos su viejo hogar en los bosques verdes.

Un buen día, Nosta se hallaba paseando sola bajo una arboleda, esperando para reunirse con su amiga Arlinwen, cuando la sorprendió una masculina voz a sus espaldas. Allí, frente a ella, se encontraba un apuesto elfo de cabellos rubios como la luz del sol y ojos intensos como el mar, que la observaban atentamente. Los dos se miraron a los ojos, y sus miradas atravesaron el corazón del otro como dagas encendidas en fuego vivo. Tras unos minutos en los que ambos no pudieron más que contener esa mirada, la elfa sonrió, provocando el rubor del elfo, que finalmente le devolvió la sonrisa.

- ¿Podría saber el nombre de tan hermosa elfa?- dijo tímidamente.

- Soy Nosta de los verdes bosques de Ossiriand, y ¿vos, mi señor?

- Finrod Felagund, para serviros, mi dama.

La elfa se sintió pletórica. Su corazón latía a la velocidad del viento, pero sentía la imperiosa necesidad de lanzarse en los brazos del elfo que se apostaba a escasos centímetros de ella. Sintiendo perder el control de su mente y de su cuerpo, bajó la cabeza y cogió una de las manos del elfo, tomándola entre las suyas. Lo miró a los ojos escondiendo unaincontenibleemocióny sonriendo, le dijo:

- Bien, Finrod Felagund. Si es cierto lo que dices, entonces te pediré que me sirvas eternamente. -el elfo la miró atónito y maravillado, sin poder reaccionar ante sus palabras, pero cuando ella bajó la mirada ruborizada, él se acercó a ella, levantando su rostro lentamente y la besó, mientras tras un arbol cercano, una satisfecha elfa sonreía para sus adentros.

Dos semanas después, el lugar se vistió de gala para celebrar la gran boda que unió finalmente las vidas de los dos elfos para siempre.

Maedhros, el oficiante, sonreía a las elfas tratando de abrirse nuevas puertas para el banquete.

Im_Cale, la madre, estaba radiante con su vestido negro, que dejaba al descubierto sus alas de vampira, y su esposo Narmone no podía si no observarla maravillado.

Nosta vestía un albino traje blanco que no denotaba su naturaleza vampira, pero que si realzaba su belleza de elfa.

El novio estaba especialmente elegante, con su cabello finamente trenzado. En la boda no faltó detalle y pronto llegó el esperado banquete, que se alargó hasta altas horas de la noche, mientras los amigos de la feliz pareja se divertían. Cuando la noche ya era avanzada y el cansancio comenzaba a hacer acto de presencia en el rostro de la elfa, el novio se levantó y alzó la voz:

- Queridos amigos y amigas: quiero daros las gracias por acompañarnos en este día tan feliz a mi y a mi ya esposa Nosta.- hizo una pausa y miró sonriente a su mujer. Luego se volvió nuevamente a los presentes y alzó sucopa.- Muchos de vosotros habéis sido cómplices y culpables de nuestro amor, -dijo dirigiendo una mirada cargada de intenciones a su hermana Arlinwen, la gran amiga de la novia -así que quiero brindar por todos vosotros, por muchos otros años manteniendo esta amistad y felicidad! -Los presentes alzaron sus copas y brindaron mientras sus mejillas empezaban ya a estar coloradas por el estado de embriaguez, y la recién casada pareja se retiró a pasar su noche de bodas.

Historía de una amiga muy querída...

Una tarde lluviosa en las afueras de Minas Tirith una pequeña niña lloraba, sentada en el portal de una casa en ruinas, con las ropas viejas y agujereadas, al tiempo que un hombre ya entrado en años paso a su lado, tal vez fue el destino que los hacía encontrarse, o tal vez haya sido un juego del azar. Él era un hombre sabio, cuyas facciones mostraban que una vez fue un hombre apuesto, que ha recorrido muchos caminos, que guarda una gran sabiduría producto de la experiencia, un caballero cuya cabeza gris llevaba el conocimiento de muchas generaciones, y cuyos ojos verdes cual esmeraldas demostraban que en su larga vida no había un solo momento que quisiera cambiar. Las lagrimas de la pequeña despertaron ternura y un poco de lástima en el corazón de éste viejo hombre, y decidió acercarse para intentar hallar una sonrisa donde cae una lagrima. Cuando la pequeña levantó el rostro para secarse las lagrimas lo encontró de rodillas frente a ella, él, con una mirada dulce y una voz melodiosa, le dijo:

-¨No se que circunstancias hayan hecho brotar las lágrimas en una doncella tan hermosa, pero si pudiera tal vez obtener de tu parte una sonrisa prometo contarte una historia, somos pocos los que la recordamos, y aun menos los que podrían contarla como pasó en realidad. Así que, ¿que me dices?, ¿aceptaras mi propuesta?¨-

a lo que la pequeña respondió con una sonrisa amable, y el caballero comenzó su historia de la siguiente manera:

Eh aquí la legítima historia de la última de las Ents - Mujeres:

Hace ya muchas vidas de los Hombres, cuando los Ents y las Ents - Mujeres todavía vivían juntos, en paz y armonía, nació un pequeño retoño, una Entanda de la familia del roble, de hermosa contextura (para ser un Ent), con 6 dedos en los pies, y una piel que, al igual que la corteza de un árbol que acaba de brotar de la semilla, era suave, un poco brillante, y tersa al tacto, pero se perdió cuando todavía era muy pequeña, buscaba una flor azul que estaba segura había visto en las cercanías pero se alejó demasiado, y no pudo encontrar el camino de regreso ,ya que se desviaba del camino cuando se veía atraída por una planta o retoño que no había visto antes, o cuya hermosura cautivaba su corazón. Así vivió los siguientes años, sola, sin tener contacto con otro de su especie, aprendiendo por su cuenta sobre el mundo que la rodeaba. Un gran amor por la lluvia y el agua tenía la pequeña, adoraba las mañanas lluviosas y el rocío en la madrugada, los grandes y frondosos árboles, y los pequeños arbustos frutales, las flores de suaves perfumes, y las pequeñas criaturas que habitaban el bosque. Se sentía llena de energía, y su paciencia (legado de su especie) le permitía concentrarse en las cosas que consideraba hermosas, pasaba horas admirando crecer una flor, o cuidando con cariño una planta enferma.

Fangorn caminaba por el bosque una mañana, fresca y nublada apenas, cuando notó a la pequeña que cuidaba de un rosal marchito, nunca antes de este día había visto a la pequeña, la observó por unos momentos, preguntandose de donde había salido la pequeña, ¿Quien era?, trató de pensar si tal vez había olvidado a alguno de los Entandos, pero no se parecía a ninguno, luego de un momento decidió acercarse, la pequeña al verlo se asustó un poco ya que no recordaba haber visto a una criatura semejante, Fangorn decidió dirigirse a ella en el viejo éntico, su ocupación y su nombre fueron las primeras cosas que le preguntó, pero la pequeña no tenía un nombre aun, Fangorn la levantó por un momento entre sus brazos para observarla un poco más detenidamente, luego le pidió que lo acompañara. Cuando llegaron a la Cámara de los Ents, la pequeña se presentó ante los Ents, los mismos que le pusieron un nombre en el viejo éntico, uno en élfico, y uno en la lengua común para que pudiese comunicarse con los más antiguos: los hijos de los Elfos y con cualquier otra criatura que así lo desease o necesitase, un día y una noche completos se demoraron en pronunciar el nombre en éntico de la pequeña, y sus nombres en élfico y en la lengua común fueron: Nen Lantea Menelva y Lluvia.
Al terminar el concilio dejaron dejaron a Nen Lantea Menelva al cuidado de la Ent - Doncella Fimbrethil ¨ la de los pies ligeros¨ cómo decía Fangorn, ella y el resto de las Ents - Mujeres se encargaron de enseñarle a la pequeña sobre las costumbres de los Ents, sobre el cuidado de las plantas y la comunicación que mantenían con otras criaturas.

Mucho tiempo después, cuando la obscuridad entró en el norte, y las Ents - Mujeres cruzaron el Río Grande, Nen Lantea Menelva fue con ellas, y luego de la derrota de la obscuridad las Ents - Mujeres tuvieron una época de prosperidad, con abundancia de frutas y granos, convirtiendo sus tierras en hermosos parajes llenos de arbustos y pequeños árboles, los Ents las visitaban cada ves menos, y Nen Lantea Menelva extrañaba a Fangorn que mucho le había enseñado, cuando sus jardines se vieron devastados y convertidos en lo que ahora son las tierras pardas, un grupo de Ents - Mujeres emigraron en busca de una tierra fértil y pacífica donde pudiesen levantar nuevos jardines, lejos de los Hombres y especialmente de los Orcos.
Una mañana, cuando pasaban por la Quebradas del Sur, Nen Lantea Menelva se separó de las Ents - Mujeres al ver un retoño de Abedul con dificultades para crecer, nadie notó su ausencia hasta mucho tiempo después, normalmente caminaba última un poco más despacio que el resto, disfrutando del paisaje y parando de ves en cuando para admirar alguna cosa en el camino, pero ésta ves al tratar de alcanzarlas se desvió un poco al sur y así fue cómo la ahora Ent - Doncella se volvió a separar de sus semejantes, perdida en un mundo nuevo, lleno de nuevas cosas hermosas y secretos para descubrir. Luego de caminar un par de días, a un paso bastante lento, llegó al Hueco del Sauce cerca del Río de la Comarca y el Bosque Cerrado, la vegetación la dejó maravillada y decidió vivir en éstas tierras, plantando y cuidando de su nuevo jardín. El tiempo pasó y Nen Lantea Menelva se sintió satisfecha con su obra, así que se dedicó a contemplarla, solo se movía cuando una de sus plantas estaba enferma y necesitaba cuidados, fue tanto el tiempo que estuvo de pie, contemplando crecer sus jardines, que comenzó a volverse arbórea. Una tarde cálida en otoño, cuando todavía quedaba un poco de luz en el cielo, una pequeña criatura que parecía huir de algo, corrió y se escondió a sus pies, temblaba cómo una hoja frente al viento del Oeste, nunca antes había visto algo parecido, y pronto, la curiosidad se saber que era aquella criatura, despertó a Nen Lantea Menelva, pero no molestó a la criatura, la vio asustada y no quería que huyera, así que le cantó una canción de cuna en el viejo éntico, arrullando a la pequeña con palabras que no podía entender, pero que le tranquilizaban el alma y el corazón, hasta que la pequeña criatura se quedó dormida.

Al despertar, Flor de Cerezo Brandigamo, hija de Flor de Manzano Brandigamo y Ted Brandigamo, después de recordar su escape de las fauces de un lobo hambriento, el mismo que mató a sus padres y a su hermano menor, bostezó, enjuagó una lágrima que se dejaba escapar al recuerdo de la muerte de sus padres, cuando notó que lo que ella creía era un árbol, tenía un rostro, y la miraba con detenimiento, un poco sobresaltada, se levantó de un salto, pero la criatura que la observaba no le inspiraba miedo.

-¨¿Que clase de criatura sois, pequeña?, nunca vi a nadie semejante, ¿Una especie de hombre tal vez?, ¿O de enano sin barba?¨- preguntó Nen Lantea Menelva después de que se tranquilizó la pequeña.

-¨Flor de Cerezo Brandigamo es mi nombre¨- respondió la pequeña con un rostro confundido y un tanto molesto -¨y no soy ningún tipo de hombre ni enano, soy una hobbit de la comarca, y debo decir que yo tampoco he visto a ninguna criatura semejante a usted, ¿Cual es su nombre?, y ¿Que es usted exactamente?, me parece un poco descortés que se dirija a alguien que no conoce sin haberse presentado¨-

-¨Oh, Hum. Disculpa si me he portado descortés¨- respondió Nen Lantea Menelva con una pequeña reverencia ( tanto cómo su rígido cuerpo se lo permitió).-¨Nen Lantea Menelva es mi nombre según los elfos, y soy una Ent - Mujer, en cuanto a mi nombre verdadero, tomaría un día y una noche decirlo, si tienes tiempo algún día te lo diré, aunque dudo que entiendas el éntico, pero también puedes llamarme Lluvia¨-

Luego de haberse presentado, y de contarse mutuamente las historias que les habían llevado a este lugar en este momento, Flor y Lluvia decidieron vivir juntas, y así lo hicieron por un largo tiempo, compartiendo sus costumbres y las historias de sus pueblos, aprendiendo la una de la otra. Así llegaron a convertirse en grandes amigas, hasta que un día soleado, varios hombres de aspecto maligno, descuidado y desagradable llegaron a la comarca, en un principio los hombres no notaron este pedazo de tierra, y tanto Lluvia cómo Flor pasaron desapercibidas, pero ésta suerte no duró mucho tiempo, y una noche, cuando Frodo y sus amigos trataban de recuperar la Comarca, una flecha que lanzó un hombre al tratar de huir alcanzó a Flor de Cerezo mientras cosechaba manzanas en los confines de la propiedad atravesando su corazón. La muerte de Flor de Cerezo devastó a Nen Lantea Menelva llenando su mente con un deseo de venganza, nublando sus pensamientos, y llenando su corazón con una gran pena. Era la tercera ves que se quedaba sola, y esta vez su pérdida sería permanente, llena de lágrimas tomó el cuerpo de aquella que había sido su confidente, su amiga y única compañera en estas tierras lejanas, la enterró bajo un cerezo en honor a su nombre, la despidió con unas palabras en éntico mientras lloraba su muerte hasta el amanecer. Flor ya no volvería a sonreír y su asesino iba a pagar muy caro por sus ofensas.

La venganza de Nen Lantea Menelva alcanzó al asesino al poco tiempo, él y los hombres que habían escapado de las manos de los hobbits cayeron muertos ante la furia de Nen Lantea Menelva, pronto vinieron tropas de hombres de corazones corrompidos por el mal, que encontraban placer en destruir a todo ser viviente que se encontrara en su camino, intentaron matarla, pero ella sola acabó con ellos en pocos momentos, obligando a los pocos que todavía podían ser buenos a rendirse y desistir. Pero pronto advirtió que en muchos otros lugares todavía vivían criaturas malvadas, destruyendo los bosques y matando las plantas, consciente de que sus fuerzas no eran suficientes para acabar con todas las criaturas malignas fue en busca de las Ents - Mujeres , pero no pudo encontrarlas, así que fue en busca de aliados en la lucha que deseaba comenzar, para desaparecer de una vez a esas criaturas que no tienen respeto por la vida, y que disfrutan con el sufrimiento de otros, -¨para arrancarlo de raíz¨- decía Nen Lantea Menelva. Así nació el sueño de que estas tragedias no se vuelvan a dar en la Tierra Media, y así fue cómo la última de las Ents - Mujeres se convirtió también en la única Ent - Guerrera.

***

La pequeña niña lo miraba atentamente, no pronunció una palabra, pero no era necesario, el caballero se levantó, le extendió la mano y juntos caminaron, no necesitaban presentarse ya que sus almas se conocían desde tiempos inmemoriables, una vez más se encontraban, y ésta vez irían en busca de lo que muchos creían un mito pero que ellos sabían era cierto, fueron en busca de la última de las